El desarrollo psicosexual en las mujeres maduras

El desarrollo psicosexual se conforma de las conductas, manifestaciones y preferencias de tipo sexual, y por los roles de género masculino o femenino, es decir, se manifiestan en las actividades que difieren de un niño a una niña. El rol de la identidad sexual se construye a partir de un conjunto de interacciones concientes o inconscientes entre los padres y el niño, las cuales pueden ser influidas por las actividades parentales hacia el sexo biológico. Las capacidades cognitivas juegan un papel importante en la adquisición de la identidad sexual.

Formación psicosexual dentro de la familia

Una de las manifestaciones del género ha sido evaluada en las preferencias del juego. Algunos estudios sugieren diferencias sexuales según el tipo de juego que realicen los niños a finales del segundo año; otros estudios documentan diferencias entre las edades de tres y cuatro años; también es importante la conciencia de pertenecer a una de las categorías del ser humano, masculino o femenino, por último, el aspecto que tiene que ver con la vida en pareja sexual, que tiene sus raíces en la formación psicosexual dentro de la familia.

El papel de las influencias hormonales en las diferencias sexuales y conductuales es determinante. La entidad sexual central es la conciencia fundamental de pertenecer a un sexo o a otro, esto ya se observa en el primer año de vida y se consolida hacia los 18 meses, es producida por la relación de los padres y el niño, por la percepción que el niño tiene de sus órganos genitales externos y por las variables biológicas del sexo.

La identidad sexual continua en desarrollo

El proceso de desarrollo de la identidad sexual continúa intensamente hasta el término de la adolescencia y puede pasar por múltiples vicisitudes, pudiendo permanecer inalterable, sin embargo, el tipo de relaciones que el individuo lleve a cabo en la adolescencia pueden alterar sus preferencias hacia un sexo u otro. Es decir, todas y cada una de las etapas de la vida del individuo son parte importante en el desarrollo de la identidad sexual, y por supuesto, del sentido de masculinidad y feminidad. El papel sexual es la manera de comportarse, que un individuo manifiesta en sociedad, para ubicar su posición como miembro masculino o femenino de acuerdo con las normas culturales de la comunidad a la que pertenece.

Debemos tomar en cuenta la interacción entre factores genéticos y ambientales; es necesario entender que la identidad sexual está guiada fundamentalmente por aspectos de aprendizaje y que las teorías que sugieren factores genéticos son estudios no acabados y por lo tanto con una validez dudosa. Por lo que respecta a la parte cultural, ambiental aprendida, es necesario analizarla desde una visión histórico social y familiar de cada individuo. Todo esto implica programas de estudio y análisis a largo plazo a fin de demostrar los factores individuales de una preferencia determinada.

Identidad del sexo en los primeros años de vida

Durante los primeros años de vida los niños son activamente adoctrinados con los valores culturales basados en la expectativa de los padres. Desde el momento del nacimiento las conductas de los adultos son diferentes para niños y niñas, de acuerdo con nociones estereotipadas de lo que debe ser apreciado para uno u otro sexo. Los estereotipos son reforzados a través de libros, juegos, juguetes, castigos, premios, televisión, cine, etcétera. A partir de esto se espera que los niños sean activos, fuertes, con cualidades directivas, valerosos, que deseen ocuparse de los deportes rudos, y al llegar a la edad adulta, de algunas de las profesiones catalogadas convencionalmente como masculinas.

Las niñas por su parte, son alentadas a la docilidad y las actividades que no les causen problemas, son conducidas para que al llegar a la edad adulta caigan en la sumisión, la pasividad y la dependencia, para que finalmente presenten manifestaciones de debilidad y deseen ocuparse de alguna de las llamadas profesiones femeninas, que generalmente caen bajo el control del hombre que ha sido educado para mandar, crear, pensar y decidir sobre el llamado sexo débil. El entrenamiento cultural de hombres y mujeres, en lo que a feminidad y masculinidad se refiere, se acentúa a medida que el individuo crece, marcando al fin la separación de los miembros de diferente sexo en condiciones desiguales.

Como influye hoy en día las relaciones sexuales

Tal parece que hoy día los papeles socioculturales se encuentran en un proceso de cambio que no corresponden a procesos económicos y culturales iguales o paralelos a los de América Latina, ocasionando que muchos hombres hayan tendido a vestirse con más cuidado, adoptando adornos, tacones altos, llevando el pelo largo, usando objetos y modismos considerados en décadas pasadas como femeninos. En el mismo sentido, muchas mujeres tienden a usar pantalones, vestidos más simples y funcionales, enfatizando de esta manera su emergencia como personas más activas y libres. A lo largo del tiempo y de la historia se han flexibilizado los aspectos laborales; las mujeres ocupan hoy puestos de trabajo que habían sido considerados como exclusivos de los hombres, lo mismo ha sucedido en puestos políticos y direcciones de empresas.
El matrimonio y la familia, que forman la base del sistema sociocultural actual no han escapado a la influencia de los cambios en los roles sexuales. Gran parte de los problemas familiares se deben a las dificultades que afrontan los cónyuges no preparados para sobrellevar una situación de mayor igualdad y flexibilidad, que tenga como fundamento una educación mejor estructurada.

Conclusión de la vida sexual y sus factores

La identidad sexual se define a partir de la adopción de ser hombre o mujer considerando las manifestaciones biológicas, psicológicas, sociales y culturales de cada individuo; todo este proceso de identidad sexual o genérica está regida por las condiciones familiares en las que cada uno de nosotros se desarrolla. Es necesario entender que la desigualdad económica, la falta de educación, el hambre y todo lo que rodea a estos aspectos -que no se han podido superar en nuestros países tercermundistas- son parte del problema que lleva consigo una mala orientación sexual en niños, adolescentes y adultos; el asunto es más grave cuando además de enfrentarnos a problemas financieros y educativos nos enfrentamos a problemas de tipo legal y religioso que frenan el conocimiento objetivo de nuestra sexualidad.

Nuestra identidad sexual está conformada por todo lo que cotidianamente nos rodea: libros, medios de comunicación, amigos, padres, hermanos, maestros, compañeros, familiares cercanos y lejanos; todo y todos influyen de una u otra forma para que nos comportemos de tal o cual manera, todo es parte importante de nuestra identidad sexual, por ello somos varones o hembras, mujeres u hombres, niños o niñas, y a la vez, nuestra formación psicosexual influye en el cómo nos comportamos ante otras identidades sexuales.

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